How to Journal With Tarot Cards: A Simple Guide for Beginners

Cómo llevar un diario de tarot: la guía paso a paso

Haces la tirada, la miras un rato, entiendes algo. Y luego recoges las cartas y, tres días después, ya no te acuerdas de qué te había llamado la atención. Pasa muchísimo.

Un diario de tarot es, básicamente, la solución a eso. No es un cuaderno bonito de Instagram ni un ejercicio espiritual complicado: es el sitio donde dejas constancia de lo que viste, para poder volver a leerlo cuando ya sabes cómo acabó la historia. Y ahí es donde el tarot empieza a enseñarte de verdad.

No hace falta que lleves años tirando cartas. Al contrario: llevar un diario desde el principio es probablemente la forma más rápida de aprender la baraja, porque dejas de memorizar listas de significados y empiezas a construir los tuyos. En esta guía tienes el método paso a paso, qué material necesitas, un ejemplo de entrada fechada y lo que suele hacer que una se rinda a las dos semanas.

¿Qué es un diario de tarot (y qué no es)?

Un diario de tarot es un registro escrito o visual de tu práctica con las cartas. Puede ser una entrada diaria de cuatro líneas sobre la carta del día, una página entera dedicada a una tirada de tres cartas, o un cuaderno de estudio donde trabajas una carta por semana.

El formato es tuyo. Hay quien lleva un cuaderno estructurado, con la misma plantilla siempre. Y hay quien convierte su diario en algo más cercano a un álbum: letra a mano, dibujos, colores, trozos de papel pegados. Las dos cosas funcionan, y puedes mezclarlas.

Lo que no es: un examen. No estás escribiendo para que alguien lo lea, ni para demostrar que interpretas bien. Si una entrada dice «no entiendo nada de esta tirada», esa entrada es útil. Dentro de dos meses te va a decir mucho.

Como práctica, se parece más de lo que parece a cualquier otro diario personal: lo valioso no es la frase de hoy, es la serie completa.

Qué necesitas para empezar

Muy poco, y esto es importante decirlo porque mucha gente retrasa el empezar esperando el cuaderno perfecto.

  • Tu baraja. La que ya tengas. Si es una Rider-Waite o cualquier versión suya, mejor para empezar: el dibujo está lleno de detalles y eso da mucho juego a la hora de escribir.
  • Un cuaderno. Liso, de puntos, con rayas, da igual. Tamaño A5 es cómodo; si vas a pegar cosas, mejor con hojas un poco gruesas.
  • Un bolígrafo que te guste. Parece una tontería. No lo es.
  • Diez minutos. No más. Una entrada no debería darte pereza.

Y opcional, pero cambia bastante la experiencia: mini-pegatinas de las cartas. El paso de «registrar la tirada» es el que más se abandona, porque dibujar seis cartas a mano cansa y hacer una foto rompe el ritmo del cuaderno. Con pegatinas precortadas reconstruyes la tirada en el papel en treinta segundos y te queda la disposición a la vista. Hablo de esto más abajo.

Cómo llevar un diario de tarot paso a paso

Este es el método. Son seis pasos, los cuatro primeros son los de cada entrada y los dos últimos son los que hacen que el diario valga algo con el tiempo.

Paso 1. Escribe la fecha y tu pregunta antes de tirar

Antes de tocar las cartas, apunta la fecha y qué quieres explorar. El orden importa: primero la pregunta, después la tirada.

No tiene que ser una pregunta complicada. Vale «¿a qué merece la pena que preste atención hoy?», «¿qué no estoy viendo de esta situación?», «¿qué podría hacer de otra manera?». A veces ni es una pregunta, es una frase: «llevo la semana rara y no sé por qué».

Escribirla antes es útil por un motivo muy concreto: captura tu estado mental antes de ver las cartas. Cuando releas la entrada, vas a poder comparar lo que preguntabas con lo que acabaste interpretando. Y en más de una ocasión te vas a dar cuenta de que la tirada contestó a otra cosa, que resultó ser la pregunta de verdad.

Paso 2. Registra la tirada carta por carta

Una vez hecha la tirada, anota todas las cartas y su posición. Si trabajas con cartas invertidas, apúntalo también: «La Luna, del revés» no es lo mismo que «La Luna».

Te recomiendo que, además del nombre, dejes constancia de la disposición. Ver las cartas juntas y en su sitio es lo que te permite acordarte de cómo dialogaban entre ellas, y eso en una lista de nombres se pierde.

Aquí tienes varias opciones: dibujarlas muy esquemáticas, hacer una foto y pegarla, o reconstruir la tirada con pegatinas directamente en la página. Esta última es la que menos interrumpe, y es la razón por la que existe nuestra tienda.

Paso 3. Escribe tu primera impresión antes de consultar significados

Este es el paso que más se salta y el que más diferencia hace. Antes de abrir ningún libro ni buscar nada en el móvil, escribe tu reacción inmediata.

Mira la carta de verdad. Y responde rápido, sin filtrar:

  • ¿Qué es lo primero que te ha llamado la atención?
  • ¿La imagen te resulta acogedora, incómoda, agitada, tranquila?
  • ¿Hay un personaje, un objeto o un color que se te impone?
  • ¿Te recuerda a algo tuyo? ¿A alguien?

Apunta lo que salga, aunque no tenga nada que ver con el significado tradicional. Aunque te parezca una tontería. Aunque sea «esta carta me da rabia y no sé por qué».

Esas observaciones espontáneas son, con el tiempo, tus asociaciones personales. Son lo que convierte tu lectura de las cartas en una lectura y no en una consulta de diccionario.

Paso 4. Ve más allá del significado tradicional

Ahora sí: mira la interpretación habitual de la carta. Pero no la copies. Si tu entrada acaba siendo una lista de palabras clave copiadas, no has escrito un diario, has escrito un resumen.

Lo que toca es conectar ese significado con tu pregunta. Pregúntate:

  • ¿Qué relación tiene esta carta con lo que estoy viviendo ahora?
  • ¿Qué parte de su significado tradicional me encaja y qué parte no?
  • ¿Hay algo que yo interpreto distinto? ¿Por qué?
  • ¿Qué añade el dibujo a lo que dicen los significados?

Aquí es donde el diario se vuelve valioso. No estás memorizando qué significa cada carta: estás aprendiendo a leerla en contexto, que es una habilidad completamente distinta. Si estás empezando con la baraja, la guía de los arcanos mayores te da la base de los 22 triunfos para apoyarte en este paso.

Paso 5. Deja un hueco en blanco

Antes de cerrar la entrada, deja tres o cuatro líneas vacías. Literalmente, un espacio.

Es un truco mínimo y es la mejor cosa que puedes hacer por tu diario. Ese hueco es donde vas a escribir dentro de unos días, y si no lo dejas, no lo vas a escribir.

Paso 6. Vuelve a la entrada más adelante

Una tirada no se termina cuando cierras el cuaderno. Vuelve a las entradas antiguas a los pocos días o a las pocas semanas y añade una nota: qué pasó al final, si tu interpretación cambió, si ahora ves algo que entonces se te escapó.

Con el tiempo, esas notas de seguimiento son las que destapan lo interesante: cartas que te salen una y otra vez, temas que vuelven, símbolos que para ti han cogido un significado propio que no está en ningún libro. Eso no se ve en una tirada aislada. Solo se ve en la serie.

Un ejemplo de entrada de diario de tarot

La teoría se entiende mejor con una página delante. Esta es una entrada completa, con los seis pasos puestos en práctica:

Martes, 16 de septiembre

Pregunta: llevo dos semanas dándole vueltas a si acepto el proyecto nuevo. ¿Qué no estoy viendo?

Tirada: una sola carta. La Sacerdotisa, del derecho.

Primera impresión (sin mirar nada): lo primero que veo es que está sentada y quieta. Todo el mundo a mi alrededor lleva dos semanas opinando sobre esto y ella no dice nada. Me ha molestado un poco, la verdad. También me fijo en que hay una cortina detrás de ella y no se ve qué hay al otro lado. Azul oscuro, luna, se está como en una biblioteca cerrada.

Significado tradicional + mi pregunta: intuición, saber callado, lo que no se dice todavía. Me encaja más de lo que me gustaría. He preguntado a seis personas y no me he preguntado a mí. La parte de «conocimiento oculto» no me dice gran cosa, pero la de «todavía no toca decidir» sí.

Lo que me llevo: esta semana no pido más opiniones. Escribo yo lo que pienso del proyecto antes de volver a hablarlo con nadie.

(hueco para el seguimiento)

29 de septiembre: dije no al proyecto. Y la decisión la tuve clara el día que me senté a escribirlo sola, no antes. La cortina de la carta era eso: había información mía que no estaba mirando.

Fíjate en dos cosas. Una, que la primera impresión («me ha molestado») no es un significado de manual y es justo lo que hizo útil la entrada. Y dos, que la nota del 29 de septiembre es la que cierra el círculo. Sin ella, esto sería un apunte suelto. Con ella, es aprendizaje. Si quieres profundizar en esta carta concreta, tienes la ficha de La Sacerdotisa.

La carta del día: la rutina más fácil para empezar

Si no tienes claro por dónde entrar, empieza por aquí. Una carta, por la mañana, y cuatro líneas. Nada más.

La rutina es esta: saca una carta, anótala, escribe qué te sugiere antes de buscar nada, y por la noche añade una línea sobre si la has visto aparecer en algún momento del día. Dos minutos por la mañana, uno por la noche.

Funciona tan bien por tres motivos:

  • No se puede abandonar por falta de tiempo. Cuatro líneas las tienes siempre.
  • Te hace recorrer la baraja entera sin estudiarla. A las semanas conoces cartas que nunca te habrían salido en una tirada concreta.
  • Crea la costumbre de releer. Las entradas cortas son las que de verdad se vuelven a leer.

Para anotar la carta del día en serie, el truco está en tener siempre la plantilla igual: fecha, carta, tres palabras tuyas, y por la noche una frase. Cartas como El Loco son perfectas para este formato, porque su efecto no se entiende el mismo día; se entiende cuando releas tres semanas después.

La baraja completa en mini-pegatinas precortadas, listas para registrar cualquier tirada en tu diario. Ver la lámina

Cómo registrar tiradas de varias cartas

Con una carta al día no hay problema. El cuello de botella llega con las tiradas grandes, y es importante resolverlo bien porque es lo que hace que los diarios se queden a medias.

Mi recomendación, por orden:

  1. Dibuja primero el esqueleto. Antes de nada, marca los recuadros vacíos en la posición de la tirada. Así la página ya tiene la forma correcta aunque luego escribas poco.
  2. Coloca las cartas. Pegatina, dibujo esquemático o nombre escrito dentro del recuadro. Si una carta salió invertida, ponla girada; se ve de un vistazo y te ahorra una nota.
  3. Numera las posiciones y escribe aparte qué significaba cada una (situación, obstáculo, consejo, lo que uses).
  4. No comentes las ocho cartas. Comenta las dos o tres que te hayan removido algo, y la que no entiendas. Las demás, nombre y listo.

Ese último punto es el que salva el diario. Intentar escribir un párrafo por carta en una tirada de diez es garantía de abandono. El diario está para quedarte con lo que te ha pasado por dentro, no para hacer el acta completa.

Diario de tarot: cómo empezar sin dejarlo a las dos semanas

Casi todos los diarios de tarot se abandonan por los mismos cuatro motivos. Los digo claros porque saberlos de antemano ayuda:

  • Querer que quede bonito. Si cada entrada es un proyecto de manualidades, no vas a escribir los días normales. Decide que el cuaderno puede estar feo.
  • Entradas demasiado largas. Una página cada día no es sostenible. Cuatro líneas sí.
  • Copiar significados. Aburre y no enseña nada. Si una entrada no tiene ni una frase tuya, no hace falta escribirla.
  • No releer nunca. Es el grande. Un diario que no se relee no da nada a cambio, y lo que no da nada se deja. Pon un día al mes para repasar lo escrito.

Y un permiso: puedes dejarlo tres semanas y volver. No hace falta empezar un cuaderno nuevo ni rellenar los huecos. Pones la fecha de hoy y sigues.

Haz que tu diario de tarot sea tuyo

No hay una forma correcta de llevar un diario de tarot. Tus páginas pueden ser minimalistas o estar llenas de color, analíticas o puramente intuitivas, muy ordenadas o un poco caos. Las cuatro versiones son válidas.

Puedes dedicar páginas a cartas sueltas, llevar solo la carta del día, documentar tiradas grandes o integrar el tarot en el cuaderno que ya usas. Si andas corta de formatos, en ideas para tu diario de tarot tienes un buen montón para probar, y en la guía sobre cómo convertir tus tiradas en una práctica está el paso siguiente: cómo sostenerlo en el tiempo.

Lo que cuenta es la constancia, no la perfección. Un diario que recoge lo que observas de verdad, con tus palabras y tus dudas, se vuelve más valioso cada mes: es el único documento que existe sobre cómo lees tú las cartas.

Y pasa una cosa curiosa al año o así de llevarlo. Deja de ser un registro de tiradas y se convierte en un libro de consulta propio: puedes ver cómo aprendiste la baraja, cómo cambiaron tus interpretaciones y qué símbolos han cogido, en tu práctica, un significado que no comparte nadie más. Ese cuaderno no lo vas a encontrar en ninguna tienda.

Preguntas para tu diario de tarot

  • ¿Qué quiero de esta práctica: entender las cartas, entenderme, o las dos cosas?
  • ¿Qué carta me incomoda cada vez que sale? ¿Qué me está pidiendo mirar?
  • Cuando releo mis entradas de hace un mes, ¿qué tema vuelve sin que yo lo buscara?
  • ¿Estoy escribiendo lo que veo o lo que creo que debería ver?
  • ¿Cuánto tiempo puedo dedicarle de verdad al día, sin negociarlo conmigo misma?

Responde a una sola, hoy, en el cuaderno. Es la mejor primera entrada que hay: no necesitas ni tirar cartas para empezar.

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.